Hijo de un diamantero holandés, Lévie Citroën, y de
una polaca, Macha Kleinan, André Gustave Citroën nació
el 5 de febrero de 1878 en París.
Huérfano de padre a los 6 años, André Gustave fue
educado por su madre, quien se hizo cargo del negocio de los diamantes
y piedras preciosas de su marido.
A los diez años descubre a Julio Verne, del que se vuelve un asiduo
lector. Encuentra en su obra los grandes principios que marcarán
su vida: espíritu de innovación, competitividad, búsqueda
permanente del progreso y fascinación por la investigación
científica.
La edificación de la Torre Eiffel para la Exposición Universal
de 1889 es el segundo acontecimiento que decidirá la orientación
del joven: será ingeniero.
En 1898, con 20 años, Citroën es admitido en el Politécnico
y sale en 1900, cuando ya presentía que ese principio del siglo
XX sería la época de todos los desafíos industriales.
A los 22 años, cuando se encontraba de viaje en Polonia, descubre
por casualidad un procedimiento de engranajes en forma de “chevron”.
En seguida comprende que si consigue traspasarlo al acero, abrirá
grandes posibilidades, por lo que se decide a comprar la patente. Es el
principio de una de las más grandes aventuras de los tiempos modernos.
André Citroën era impaciente por naturaleza. En 1902 apuesta
todo lo que poseía por su descubrimiento polaco: los chevrones.
En 1906, Automóviles Mors, célebre por haber roto el récord
de velocidad a principios de siglo, le nombra administrador director general.
André Citroën reorganiza los talleres y define los nuevos
modelos de esta compañía. En diez años duplica la
producción anual de Mors.
En 1912 se crea la sociedad de engranaje Citroën-Hinstin que se convertirá
en la sociedad anónima de engranajes Citroën.
André Citroën también es presidente de la cámara
sindical del automóvil. El mismo año, con motivo de un viaje
a Estados Unidos, visita las fábricas de Henry Ford y observa con
atención la organización de los talleres.
El 27 de mayo de 1914 se casa con Georgina Bingen, hija de un banquero.
Dos meses más tarde, estalla la guerra. André es capitán
del 2º Regimiento de artillería pesada del 4º Ejército.
Hacían falta granadas. André Citroën le propone al
Ministerio de la Guerra pasar a fabricar, en un plazo de 3 ó 4
meses, de 5.000 a 10.000 granadas al día. Instala en seguida una
nueva fábrica extremadamente moderna sobre 15 hectáreas
en el barrio de Javel. Los métodos de producción siguen
los criterios establecidos por Frederick Taylor. El 11 de noviembre de
1918 la fábrica Citroën fabrica más de veinticuatro
millones de granadas.
Su formidable capacidad de organización y liderazgo le sirvieron
para ser consultado frecuentemente por el gobierno. En 1917 reorganiza
el abastecimiento de las fábricas de guerra y organiza los servicios
postales militares. En 1918 hará distribuir, en veinticuatro horas,
las cartillas de racionamiento en la región parisina.
Acabada la guerra, la fábrica de Javel es readaptada. Se fabricará
un modelo único de automóvil y, por primera vez en Europa,
en gran serie, con el fin de reducir el precio y hacerlo accesible a un
número más grande de público. La fábrica era
un modelo de organización, estaba dotada de equipos sociales de
vanguardia.
Sin embargo, excepto sus fábricas, André Citroën no
poseía nada. El dinero no le interesaba personalmente, era sólo
un medio para llevar a cabo sus actividades.
A principios de los años 30 habrá cumplido la mayor parte
de sus sueños de gran conquistador industrial. Sin embargo, no
se salva de la crisis económica. En 1934 arrastra problemas financieros.
Los hermanos Michelin toman una participación en las fábricas
Citroën a petición de los bancos. Su nuevo desafío,
el lanzamiento de la Tracción delantera, no le salvará de
la quiebra. Enfermo de cáncer, André Citroën muere
el 3 de julio de 1935. Reposa en el cementerio de Montparnasse.
El visionario>>
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